En las ruinas de una gran pseudo-institución del pasado, se levantan los nuevos pilares del conocimiento y la disciplina que sostendrán un futuro incierto que nunca podrá ser alcanzado por ese presente sin sentido.
Hemos aprendido la lección, la autoridad resultó ser corrupta, siempre lo fue. Pese a transitar en un torbellino de éxitos que se expresaron finalmente en seis temporadas seguidas en la tercera división, el colapso llegó, las expectativas ocuparon todo el espectro de posibilidades habidas y por haber, y la última se convirtió en sangre. Una generación tuvo que pasar para que las castas sobrevivientes retomaran el camino del namadismo heredado de sus antepasados.

Siempre buscamos nuevas tradiciones, nuevas formas de enfrentar la existencia. No creemos en un único mal y bien. No nos justan las leyes ni las prohibiciones, sólo aceptamos las del fútbol.
Por último, hemos tomado el control y seguiremos hasta las últimas consecuencias.